• Lau Margian

Me escondía de mi.

Actualizado: ago 2

Algunas veces la vida nos asusta y nos sentimos indefens@s, como si fuésemos una hormiguita que camina con su inmensa hojita a los pies de la silueta del palacio salvo en el cemento. A veces, más frecuentemente de lo que asumimos. Juntamos valor de un sopetón y nos repetimos que somos valiosos sin poder creerlo, o sostenerlo. Creencias de antaño nos azotan, son un disco rayado sonando en loop bien bajito, dale que va, vapuleando el autoestima, no es un juego. El Ego nos envuelve en a cuenta gotas, parche en todas las medias rotas hasta que de repente y sin poder atajarlo, boom, ataque de nervios. ¿Sentiste alguna vez una avasallante sensación de explosión, taquicardia y soledad en el centro de tu pecho? Antes de ir a una reunión importante, entrar a un examen, cuando ves a esa persona que te atrapa como un imán (o la que te incomoda) y también, para variar, al ver la montaña de platos por lavar. ¿Realmente va a ser así toda la vida? Yo debo estar mal. A todo ese popurrí sumale la intuición hablando sola, voces, voces, le hablo a los pajaritos, ellos me entienden, lo hago disimuladamente por si alguien me reconoce. La gente, que seguro piensa que estoy crazy y el doctor me llena la mochila de mentiras que en vez de ayudarme me empobrecen. Saltamos de la euforia al miedo, entre pintas, la tele, las drogas y hamburguesas, aumenta la tasa de suicidios. Frivolizar la realidad nos viene como anillo al dedo, la excusa perfecta para mantenernos adormecidos. Repetimos una y otra vez el mismo cuento sin poder entender que no somos malos ni buenos, sólo tenemos que abrirnos para poder CREER.


Ya lo dijo un sabio, Mandela (ojalá lo lean igual que yo, como un mantra):


"Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.

Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.

Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.

Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso? En realidad, ¿quién eres tú para no serlo? Eres hijo del Universo.

El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo. No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras. Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros. No solamente algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.

Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo. Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás."


¿Cómo amarte si no te conoces?, aprende a explorarte, a quedarte contigo sea cual sea la emoción, sin querer escaparte, mirate sin juzgarte. ¿Podes amarte así tal cual, o tenes constantemente la necesidad de cambiar algo para sentirte mejor? ¿Necesitas encajar o aprobación para saberte valios@?


Desde que nacemos venimos chipeados con la falacia de la dualidad fragmentada, si somos correctos nos irá bien y si nos salimos de la norma seguro nos va a ir mal. El castigo y la recompensa decoran nuestra obra de teatro casi como adicción. ¿Por qué nadie nos ha enseñado el valor y la necesidad de SER NOSOTROS MISMOS? Sea lo que sea, a costa de que medio mundo se quede afuera. ¿Miedo a perder? La sociedad, la publicidad, la escuela, todo nos encasilla en un molde.


La desconexión nos lleva a desconfiar de

nosotros mismos y nos perdemos en la rueda de buscar fuera lo que nos hicieron creer que tiene más sentido.

Nos camuflamos, es válido como forma de supervivencia, hasta que el cuerpo dice basta, somatizamos, y desde el dolor que transitamos, pasito a paso, permitiendo ser guiados o abrazando los espejos, nos damos cuenta que el único antídoto es habitarnos, reconocernos y reconectarnos.


Aprende a observarte sin miedo, en vos nacen y viven todas las respuestas que necesitas.

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Autogestión Bioenergética Consciente

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